Sesiones interrumpidas
Las versiones gratuitas restringen el uso profesional y cortan la conexión cuando lo sospechan. Aquí los límites están escritos desde el primer día y no cambian según cómo trabajes.
Entra en el equipo del trabajo desde casa, o atiende el ordenador de un cliente al otro lado del país. Todo desde el navegador: sin instalar nada en el dispositivo desde el que te conectas y sin sesiones cortadas a mitad de camino.
Quien va a recibir la asistencia instala este programa una vez. Muestra un número de seis dígitos y se queda esperando en la bandeja de Windows. Sin cuenta y sin pagar nada.
¿Instalador o portátil? Usa el instalador en el equipo al que vas a entrar siempre: se queda en la bandeja de Windows y mantiene el mismo número, así lo apuntas una sola vez.
La versión portátil es para la asistencia de una sola vez. El cliente la descarga, la abre, te dicta el número y la contraseña, y la cierra al terminar: sin instalación y sin permiso de administrador. No queda programa instalado ni acceso olvidado en su equipo, que es el verdadero riesgo de instalar a las prisas un programa de asistencia remota. El número pertenece al ordenador: si lo abre mañana, es el mismo de hoy.
Creas una cuenta, entras desde el navegador y te conectas escribiendo el número y la contraseña del cliente. No instalas nada en tu ordenador.
Crear mi cuentaDescarga el programa, te dicta el número que aparece en pantalla y define una contraseña. Sin registro, sin cargos, sin configuración.
Descargar el programaLa sesión se corta. Aparece un aviso de sospecha de uso comercial. El cliente espera al otro lado del teléfono mientras tú explicas por qué se paró el programa.
Las versiones gratuitas restringen el uso profesional y cortan la conexión cuando lo sospechan. Aquí los límites están escritos desde el primer día y no cambian según cómo trabajes.
Pedir permiso a informática, descargar, actualizar: todo antes de poder empezar. Aquí el programa va solo en el equipo al que se va a entrar.
Abrir un ticket y esperar días una respuesta automática. Aquí hablas con quien construyó la herramienta.
Después de eso, conectarse es escribir un número y una contraseña.
Un instalador ligero que se queda en la bandeja de Windows y muestra un número de seis dígitos. Es la única instalación de todo el proceso.
Sin contraseña definida no se acepta ninguna conexión. Se comprueba dentro del propio ordenador, no en nuestro servidor: ni nosotros podemos entrar en tu equipo.
Desde cualquier ordenador, tableta o móvil. La pantalla aparece, el ratón y el teclado responden, y los archivos van y vienen.
Navega por las carpetas del equipo remoto, envía lo que necesites y trae lo que falte.
Cambia de pantalla en plena sesión, sin cortar la conexión.
Cuando la red lo permite, la imagen va de un ordenador al otro sin intermediarios. Menos retardo.
El vídeo y los comandos viajan cifrados. El servidor presenta a las dos partes y nunca ve el contenido.
Copia en un lado y pega en el otro, acentos y caracteres especiales incluidos.
Redes de empresa, hospitales y datos móviles. Cuando la ruta directa falla, la conexión pasa por un servidor de retransmisión nuestro.
Empieza en el plan Gratis, sin caducidad y sin tarjeta. Sube cuando lo necesites.
Para conocer el producto con calma. Los límites están escritos aquí y no cambian según cómo lo uses.
Para entrar en tus propios ordenadores
2,90 US$/mes
Para quien atiende clientes en solitario
9,90 US$/mes
Para equipos que atienden todos los días
24,90 US$/mes
Para empresas con equipo de soporte propio
69,90 US$/mes
El plan Gratis no caduca y no pide tarjeta. Existe para que conozcas el producto: cada sesión dura 10 minutos, con 2 minutos de espera antes de la siguiente, y el acceso desatendido es exclusivo de los planes de pago. Ninguno de estos límites cambia según cómo lo uses: están escritos aquí y no hay más. En el plan anual dos meses son gratuitos, y el plan Personal es para tus propios equipos, no para atender a terceros. El cobro se hace en reales brasileños; si estás fuera de Brasil, habla con nosotros.
Solo quien va a atender. Quien recibe la asistencia solo descarga el programa, dicta el número que aparece en pantalla y define una contraseña: sin registro y sin cargos.
No. Te conectas desde el navegador: Chrome, Edge, Firefox o Safari, en el ordenador, la tableta o el móvil. La instalación ocurre solo en el equipo al que se va a entrar.
Algunas herramientas ofrecen una versión gratuita limitada a uso personal y cortan la sesión cuando detectan señales de actividad profesional. TeamViewer describe ese comportamiento en su propia base de conocimiento, bajo el título «Uso comercial sospechoso».
En PCReach no existe detección de ese tipo. Los límites de cada plan están escritos arriba y ninguna sesión se corta por una sospecha.
Sí. La conexión intenta primero la ruta directa entre los dos ordenadores. Cuando la red la bloquea, el tráfico pasa por un servidor de retransmisión nuestro, lo que cubre redes corporativas, hospitales y conexiones móviles.
Solo quien sepa el número de seis dígitos e la contraseña de acceso. La contraseña se comprueba dentro del propio ordenador al que se entra, por el canal ya cifrado. Nuestro servidor nunca la recibe y no puede entrar en ningún equipo.
Cancela cuando quieras, desde el panel, sin penalización y sin llamar a nadie. El acceso continúa hasta el final del periodo ya pagado.
En cinco minutos estarás conectado a tu primer ordenador.
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